Nos necesitamos unos a otros
La sociedad nos tiende a decir que no necesitamos a nadie, que no dependamos de nadie, que debemos ser totalmente autosuficientes, sin embargo, eso es dañino y va totalmente en contra del diseño de Dios. Tanto es así que incluso Dios mismo sintió la necesidad de crear otros seres. En el caso de Dios, algo que se dice, es que, Dios tiene tanto amor que necesita expresarlo, y el amor no se puede expresar en su totalidad si no existen otras personas para hacerlo. Dios mismo incluso es una trinidad, tres persona en una.
Si Dios mismo, un ser perfecto, necesita a otros, con muchísima mayor razón, nosotros, también.
Somos, por naturaleza, seres sociales, así nos diseñó Dios.
Por más que la sociedad moderna nos intente decir que podemos solos, la realidad es que no, Dios nos diseñó con una necesidad natural de interdependencia, lo cual es algo sano.
Dios a cada persona le dió habilidades y dones únicos que complementan a los demás.
La misma biblia demuestra que necesitamos unos de otros.
Romanos 12:4-10 RVR1960
[4] Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, [5] así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. [6] De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; [7] o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; [8] el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría. [9] El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno. [10] Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros.
https://bible.com/bible/149/rom.12.4-10.RVR1960
Gálatas 6:2 NTV
[2] Ayúdense a llevar los unos las cargas de los otros, y obedezcan de esa manera la ley de Cristo.
https://bible.com/bible/127/gal.6.2.NTV
Dios nos diseñó para ser interdependientes, tanto es así que todo lo que hacemos y decimos afecta directa o indirectamente a las otras personas, ejemplo de ello es que, literalmente cuando herimos a los demás, nos herimos a nosotros mismos, y cuando nos herimos a nosotros mismos, herimos a los demás.
Lo bueno de esto, es que, también funciona para bien, es decir, cuando sanamos nuestras heridas, nos convertimos en fuente de motivación y sanidad para las demás personas.
Nos hemos estado creyendo la gran mentira de la sociedad moderna de que debemos ser totalmente autosuficientes, cuando Dios, nos llama a ser interdependientes, y es momento de cambiarlo.
Hemos de obedecer a Dios, y no a la sociedad.
Aprendamos a ser interdependientes como Dios quiere, a amarnos unos a otros, a buscar el bienestar de todas las personas, a apoyarnos unos a otros, a motivarnos unos a otros, a comprendernos unos a otros, a abrazar las heridas de todas las personas, a abrirnos unos con nosotros, a dar y recibir amor.
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