La necesidad que tenemos en el mundo de validar las emociones de los demás.

Tenemos la tendencia a minimizar las emociones de las otras personas, muchas veces incluso hasta decirles que de seguro están mal con Dios, antes de incluso preguntarles porqué se sienten de una determinada manera. 

Les enviamos a sanar sus heridas, cuando muchas veces olvidamos algo vital, las heridas de las personas pueden ser recientes.

No le podemos decir a una mujer recién agredida por su pareja que sane, sino que se le debe tratar con empatía y mucha delicadeza.

Si una pareja recién perdió su bebé, no les podemos decir que de seguro están mal con Dios, sino que se les abraza, se les consciente, se les apoya.

Si un adulto mayor recién perdió a su cónyugue, no se le dice que todo va a estar bien, se le acompaña e incluso se le pide que nos cuente cosas bonitas de esa persona, su historia juntos, los momentos alegres.

Sin importar lo que sea cada persona procesa y siente sus emociones de forma distinta, lo que para una persona podría parecer insignificante, para otra, se podría sentir como el fin del mundo, y eso está bien.


¿Cómo podemos validar las emociones de otras personas y tener más empatía?

  • Escuchándoles de forma activa
  • Reiterándoles que está bien que se sientan así
  • Haciéndoles saber que estámos allí
  • Poniéndose en su lugar
  • Dándoles seguimiento preguntándoles como siguen

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